Recapacitemos – parte 2

La mayoría de nosotros estamos acomodados, nos hemos acomodado a pecar, se ha convertido en algo cotidiano para nosotros a tal punto que pareciera que ese mismo pecado ya es parte de nosotros.

No hacemos nada por evitarlo a pesar que sabemos que no es correcto, no hay en nosotros una voluntad de cambiar y si la hay, no estamos accionando. ¿Qué estamos esperando?

Muchos de nosotros a veces quisiéramos cambiar, quisiéramos dejar de hacer aquello que sabemos que ofende a Dios, quisiéramos alejarnos de todo aquello que nos obstaculiza nuestra comunión con el Señor, pero somos débiles, difícilmente cambiaremos si no pones determinación en hacerlo.

Dios no te va a forzar, ni a obligar, esto es una cuestión tuya, Dios está a tu disposición para ayudarte, pero es necesario que tu des el primer paso, ese paso que sabes que tienes que dar, pero que hasta la fecha no lo has querido dar.

Ya es momento de recapacitar, hoy es el día en donde todo tiene que comenzar de nuevo, este día estaba preparado para ti.

Dios lo tenía en su agenda, este era el día en que El quería hacerte comprender lo importante y determinante que es para tu vida el hecho de que REACCIONES, el hecho de que RECONOZCAS que necesitas cambiar y sobre todo el hecho de que ES HORA DE HACERLO.

Quizá en este momento digas: “Yo quisiera, pero no puedo, no creo que llegue al mismo nivel que un día estuve”. Mi amado y amada, no podrás llegar a ese nivel mientras pienses que no podrás, tú mismo estas obstaculizando ese hecho. No es hora de pensar si llegar a ese nivel o no, es hora de INTENTARLO, de comenzar poco a poco a cultivar aquella relación personal que un día tuviste con el Señor y que El quiere que sigas teniendo.

Es un buen momento para recapacitar y darnos cuenta lo importantes que somos para Dios, a tal punto de que este día quiere recordarnos que AUN ESTA ESPERANDONOS, El quiere tener una intimidad con nosotros, una relación personal, quiere escucharnos, quiere vernos sonreír, porque realmente su gozo a inundado nuestros corazones y no porque solo queremos aparentar una felicidad.

¿Sabes? Dios te conoce y te conoce mejor que nadie, El sabe que tú lo necesitas, por eso los últimos días ha tratado de buscarte y que reacciones, ¿Qué estas esperando?, ¿Seguirás disimulando lo que realmente sientes?, ¿Seguirás teniendo oídos sordos a la voz del Señor que te esta llamado?, ya no sigas mas, ríndete hoy, El está aquí para abrazarte, para amarte y decirte: “Hijo, hija, te sigo amando igual”.

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