Lo que nuestra salvación demanda

De todo es conocido que la salvación es gratis y que no pagamos nada por ella, porque nuestro Señor Jesucristo pagó por índicenosotros.

Pero también debemos saber que todo regalo, se cuida, se guarda, se atesora, se protege, se goza, se disfruta y se comparte con otros esa inmensa alegría. Pero es necesario que sepamos que la salvación que nos ha sido dada a todos aquellos que hemos creído en Cristo y hemos aceptado ese regalo debemos saber lo que implica recibir dicho regalo:

Estar Vigilantes de la Salvación:  Todo soldado del Señor siempre debe andar con prudencia ante todo.  La sobriedad de la que habla la Biblia viene del gr.

«Nephontes» y es aquella que se refiere a perseverar en algo, a movilizarse con libertad y exactitud, se razonable; o sea estar equilibrados de los pensamientos y vigilantes en todo momento.

Por eso, dispónganse para actuar con inteligecia; tengan dominio propio; pogan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele a Jesucristo.  (1ª. Pedro 1:13 NVI) Siempre debemos de estar listos para encontrarnos con el Señor en cualquier instante; sea que el venga por nosotros, o que nos toque partir hacia su presencia antes de eso. 

Nunca bajemos la guardia, como buenos soldados estemos vigilantes en todo momento del inminente regreso de Cristo por nosotros, no nos dejemos invadir por pensamientos negativo, seamos perseverantes en la fe y sobretodo vigilemos y cuidemos la salvación que se nos ha regalado.

Esperar en la gracia de Dios:  Desde el momento en  que nacemos de nuevo y recibimos el regalo de la salvación por gracia, es cuando más debemos esperar en ella.  Esto significa tener esperanza en la salvación que Dios no ha regalado:  Porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.  (Rom.  8:25) Desde el momento en  que fuimos salvos nuestra vida eterna comenzó, y es en ella en que debemos esperar aún sin ver lo que un día  veremos con nuestros ojos, y es cara a cara al Señor.

Sigamos confiando en Dios que nos salvó por medio de su hijo Jesucristo y esperemos día a día en el, sin ver los sufrimientos que enfrentemos sino poniendo la mirada en aquel que nos ha salvado y que puede hacer todo para bendecirnos.

Concentrarnos en la Obediencia: Muchas personas siempre piensan en tener más de lo que Dios les da y eso está bien, pero desobedecer al Señor para lograr más, no está bien. Recordemos que toda obediencia trae recompensa, y en la obediencia a Dios es que debemos concentrarnos: Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. (1ª. Pedro 1:14 NVI) Dios siempre espera que nos sometamos a sus normas y reglas de vida para que podamos gozar plenamente del gozo de la salvación, pero para que obedezcamos debemos dejar todo mal deseo que nos lleva a ir en contra de Dios, como lo hacíamos antes de conocerle.

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