La oración hace la diferencia

Es cierto que en el mundo cristiano hay creyentes que oran más que otros, hay iglesias que promueven entre sus miembros imagesel ayuno y la oración y hay otras que se mueven en base nada más a predicación y corta oración.

Pero lo que si es cierto es que Jesús lo que más promovió fue la comunión íntima con el Padre, porque sabía que a través de la oración es que encontramos consuelo, respuestas, paz y sobre todo salida a nuestras dificultades.

Dios lo que si es cierto es que Jesús lo que más promovió fue la comunión íntima con el Padre, porque sabía que a través de la oración es que encontramos consuelo, respuestas, paz y sobre todo salida a nuestras dificultades.Dios siempre tendrá la solución a nuestro problema, lo que sucede es que no siempre vamos a recurrir a él para pedirle ayuda. ¿Si creemos que Dios puede solucionar nuestros problemas y sacarnos de la dificultad en que estamos, entonces porque hemos esperado tanto tiempo para centrarnos en la oración, que puede marcar la diferencia?

No esperemos tanto tiempo para orar:  Si hay algo que Jesús tenía como principio, era el de orar siempre, especialmente cuando habían decisiones o eventos importantes de por medio.

Al leer los evangelios, estós relatan que Jesús siempre se apartaba para orar, no esperaba tanto tiempo, o no esperaba a que los problemas se volvieran más difíciles, el siempre recurría a tiempo al Padre a través de la oración:  En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche que el problema se vuelva incontrolable o no sepamos que hacer al final y tomemos una decisión equivocada.  Imitemos el modelo de Jesús, que siempre buscaba tiempo para orar.

Centremos Nuestra Oración en el Poder de Dios:  Muchos de nosotros cuando estamos en dificultad o estamos pasando por problemas graves o enfermedades, buscamos siempre al hombre, antes que buscar a Dios y centrarnos en su eterno poder.

Dios siempre estará por encima de nuestros problemas, por eso mismo centremos nuestra mirada en el  y no en la magnitud del problema,  No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.

(Jermías 10:6) Nuestro soberano Dios siempre quiere que le pidamos que intervenga en nuestra causa y que use todo su poder para salvarnos y bendecirnos.  NO debemos angustiarnos delante del problema, por muy grande o invencible que esta se vea, siempre el poder de Dios tiene que ser nuestra arma de ataque y defensa para poder vencer en todo.

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