Entrégale tus Cargas al Señor

Esa carga que cada día se vuelve más pesada no te está dejando avanzar, al contrario, te ha hecho que te estanques en un lago lleno de emociones de tristeza, de preocupación, de ansiedad, de desánimo y ganas de rendirte.

Es hora que te des cuenta que solo no puedes, que has tratado de luchar en tus propias capacidades y no has podido, que has intentado solucionar las cosas y no lo has logrado, por eso hoy Dios te dice:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

¡Necesitas descansar!, necesitas reconocer que solo Dios es capaz de sacarte adelante, necesitas comprender que solo en sus fuerzas podrás vencer y ver mejores resultados.

Es hora de depositar tus cargar en el Señor, pues Él te sustentará y no te dejará, pues su palabra dice:

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”

Cuando depositas tus cargas en Dios, no tienes nada de que temer, pues Dios tiene cuidado de ti, pues su palabra nos invita a hacerlo:

“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

1 Pedro 5:7 Reina-Valera 1960

Es hora de que vayas delante de la presencia de Dios, dobles tus rodillas delante de Él y le expreses tu deseo de depositar tus cargas en Él para ser libre de ese gran peso que has sobrellevado por mucho tiempo.

Padre amado que estás en los cielos, este día reconozco que he intentado solucionar mis problemas yo solo, pero lo único que he conseguido es que la carga que llevo se me haga más pesada.

Hoy comprendo que solo en ti yo puedo ser libre, que solo tú me puedes ayudar, que solo tú me puedes librar de la ansiedad provocada por la carga pesada de problemas que hasta hoy había querido sobrellevar solo, pero en esta hora me rindo delante de ti y reconozco que te necesito, reconozco que ya no puedo más y que solo tú me puedes dar la victoria.

Hoy deposito delante de ti mis cargas, mis problemas, mis adversidades, mis ansiedades y todo aquello que hasta hoy me había robado la paz y se había vuelvo una carga pesada.

Pongo todo en tus manos reconociendo y creyendo que solo tú eres capaz de darme la victoria y el descanso que necesito.

Pongo en tus manos cada uno de mis problemas y confío plenamente en que tu tomarás el control de todo y que a tu debido tiempo y conforme a tu perfecta voluntad, tu obraras para darme la victoria que necesito.

Gracias mi Dios por tomar mis cargas y hacerme descansar, gracias por esa paz sobrenatural que hoy estás depositando en mi vida. Gracias porque a partir de este día descansaré en la confianza de que tú tienes todo bajo control y a su tiempo me darás las respuestas especiales que tanto necesito.

Gracias Padre amado, todo te lo he pedido, en el nombre poderoso de Jesús. ¡Amén!

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”

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