Como andar en el Espíritu

10543649_819004881467747_7976576452225169530_nMuchos son los creyentes que nacen de nuevo, llegan a las iglesias, crecen espiritualmente pero no se dan cuenta de la obra del Espíritu Santo, de cuanto los ha cambiado, les ha ayudado y de cuanto lo necesitan.

Muchos hasta ignoran su poder y ni tan siquiera se toman el tiempo para dedicarle una oración. Este tema es uno de los más importantes de la Biblia, porque sin el Espíritu Santo ninguno de nosotros los que somos hijos de Dios podríamos vivir de la manera que Dios quiere que vivamos. Pero que es andar en el Espíritu, si a cada momento pecamos?

Separados del Espíritu ningún creyente podría tener una vida fructífera espiritualmente. El Apóstol Pablo fue tajante en reconocer la importancia de depender del Espíritu Santo en todo momento: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

(Gálatas 5:16) Si el Espíritu Santo nos guía, entonces nos alejaremos de todo lo malo que desagrada y que nos contamina.  Nuestra naturaleza humana siempre estará latente para incitarnos a pecar y satisfacer todo aquello que nos lleva al pecado y la  muerte, pero cuando dejamos que el Espíritu Santo nos gobierne, es cuando nos alejamos voluntariamente de todo lo que nos afecta espiritualmente.

 

Siempre tengamos el deseo de oír, de predisponer nuestro corazón y los deseos, a todo lo bueno, a obedecer y sobre todo a agradar a Dios.

Siendo Sencillos:

A muchos de nosotros nos gusta que nos halaguen que nos digan lo bonito de nosotros, que nos exalten talvez por alguna cualidad, don o talento que tengamos, pero la Biblia nos enseña que para andar en el Espíritu debemos ser humildes y sencillos de corazón, sin arrogancias ni orgullos: No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. (Gálatas 5:26) Nunca practiquemos el orgullo de corazón, toda altivez debe ser desechada si verdaderamente andamos en el Espíritu.

Caminar sin desear vanagloria es caminar como anduvo Jesús, el siendo el Rey del Universo se comportó como todo un ser humano humilde consiente de la necesidad de que otros deberían ser primero y no el.  La humildad y la sencillez no del vestir sino del corazón y del alma son los que deberían acompañar nuestro diario vivir, oremos siempre porque nunca nos creamos más que los demás y siempre mostremos la humildad de Cristo en nuestra vida.

Dios te bendiga hoy y siempre…

Pst. Giovanni Barrera.

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