En medio de la batalla, ¡Sigue adelante!…parte 1

Una de las batallas que más enfrentamos a diario son las que en nuestra mente se llevan a cabo, y es que no es extraño que mantengamos diariamente esa lucha entre lo “lógico” y lo “ilógico”.

Por ejemplo: Solemos creer que por ser cristianos hijos de Dios nada malo nos puede pasar y cuando lo malo aparece comenzamos a cuestionarnos en nuestra mente sobre el papel de Dios en nuestra vida.

Por ejemplo: Solemos creer que porque le servimos a Dios tenemos mayor crédito con Él y que todo lo bueno siempre nos va a pasar a nosotros, pero cuando nos vemos enfrente de lo que no teníamos planeado y eso nos roba la paz comenzamos a preguntarnos del por qué Dios lo permite, cómo que si tuviéramos un saldo disponible en donde Dios tiene que velar si o si para que todo siempre bueno.

Hay que ser sinceros, todos batallamos en nuestra mente sobre lo que “tendría” que ser, contra lo que en realidad es. Yo mismo me he visto en batallas mentales tratando de entender del por qué Dios permite ciertas cosas en mi vida.

En ocasiones he llegado a creer que porque le he servido desde muy joven siempre todo tiene que ser bueno para mí y cuando lo malo ha llegado he cuestionado en mi mente a Dios en el sentido del por qué permitió esto o aquello que no es de mi agrado, cómo que si yo tuviera que tener un trato especial de Dios a comparación de todos los demás.

Lo lógico en la “cultura” cristiana es creer que siempre todo nos va salir bien, pero la realidad practica me dicta que no siempre todo es bueno, que hay etapas en donde nos toca poner a prueba nuestra fe, en donde nos toca pasar por situaciones incomodas que trataran de robarnos la confianza en Dios, en donde lo único que veremos son problemas tras problemas, pero con la diferencia de que aun en medio de los más difíciles problemas Dios estará acompañándonos.

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