Confía en el Señor y no serás avergonzado-1

Podemos pasarnos la vida tratando de solucionar nuestros propios problemas. Podemos tratar de buscar diferentes soluciones y podemos encontrarnos con muchos resultados que no eran los esperados.

Podemos llegar a frustrarnos por no encontrar las soluciones que queríamos o porque los planes no salieron cómo esperábamos.

Sin embargo, me he podido dar cuenta que entre más me aflijo, me turbo y me preocupo por aquellas cosas que se van de mi control, menos resultados buenos obtengo. Es decir que de nada me sirve preocuparme al máximo por algo de lo cual ya no tengo el control.

A veces quisiera que las cosas fueran tan fáciles y que creer y confiar en Dios fuera parte de mi modo de vida, pero debo confesar que también soy como cualquier otra persona que duda por momentos, que a veces busca resolver sus propios problemas en base muchas veces a nuestras propias capacidades.

Pero cuando aquello a lo que le he puesto toda mi atención para encontrarle una solución no resulta como esperaba, termina frustrándome más de lo que en un principio estaba y siempre termino haciendo lo que en un principio tendría que haber hecho: CONFIAR EN DIOS.

Debemos entender que hay cosas que están fuera de nuestro control, cosas que por más que nos empeñemos en resolver simplemente no se resolverán, y es allí en donde debemos recurrir a lo que en un principio teníamos que haber hecho: CONFIAR EN DIOS.

Y es que no hay mejor forma de afrontar los problemas que teniendo la plena confianza que Dios hará algo. Y es que cuando nosotros confiamos plenamente en Dios, Él nunca nos defraudará.

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